¿Por qué ser donante? ¿Qué ocurre en la mente y el corazón de las personas donantes? ¿Qué sucede en la mente y corazón de esos padres que, ante la muerte cerebral de su hijo, toman la decisión de donar sus órganos para poder salvar la vida de otra persona? Pues nada más y nada menos que un gran gesto de solidaridad y amor. Lo vimos en la película “Todo sobre mi madre” de Pedro Almodóvar: una madre, en la UCI de un hospital, recibe la noticia de que su hijo acaba de morir a consecuencia del accidente recientemente sufrido. En seguida, es abordada con máxima delicadeza y esmero, por el equipo de psicólogos que le consultan sobre la posible donación del corazón de su hijo para salvar la vida de otra persona. Ella dice que sí y estampa la firma correspondiente.
Lo importante es darnos cuenta de que la decisión de esa mujer no corresponde a un acto ocasional y emocional, llevado por las circunstancias. Cuando vemos la película nos damos cuenta de que esa mujer es así. La donación del corazón de su hijo no ha correspondido a un hecho aislado, no: ella es así de siempre. Es una mujer generosa, solidaria, de gran corazón, mediadora de buenas causas, perdonadora, acogedora, buscadora de soluciones inteligentes, suavizadora de asperezas, etc. Reúne estas características psicológicas, que son a su vez, las que aparecen en los donantes cuyos perfiles psicológicos han sido estudiados.
La donación de órganos corresponde a tipos de personalidad que reflejan modos de ser y no sólo actos ocasionales. En conductas así se expresa toda una personalidad con sus actitudes fundamentales. La actitud -mucho más que los actos aislados- incluye manera de pensar, de sentir y de actuar. Las personas donantes de órganos, las que de siempre han expresado esta voluntad de donar sus órganos, son en general, gente así. Son personas altruistas que consideran que la donación de órganos puede salvar la vida de otra persona. A la vez son personas informadas que saben muy bien que hay muchos pacientes que necesitan trasplante, pero que nunca llegarán a beneficiarse de él a causa de la escasez de donantes. Por esta penuria de donantes la cirugía salvadora no llegará a realizarse. La donación de órganos es un gesto altruista, de gran bondad, y por eso lo practican las personas profundamente bondadosas. Hoy existen muchas personas, más de las que imaginamos, que para seguir viviendo y mejorar su calidad de vida necesitan de un trasplante. Me parece importante que en el sistema educacional de Chile incluyamos este tema para que nuestros niños se familiaricen con él desde la infancia. De este modo irán creciendo en un clima de solidaridad que los motive, en forma espontánea, a manifestar su amor al prójimo como donantes de órganos. Todo lo que nos lleve a amar más y mejor, contribuirá a nuestra felicidad. Es verdad que hay más gozo en dar que en recibir.