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Jueves, 19 Julio 2012 00:13

El estigma que resiente la inversión forestal

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Pocas son las actividades productivas en el país que pueden mostrar los índices de competitividad alcanzado por la industria de la celulosa en Chile.

Lo que debiera ser catalogado como orgullo nacional y ejemplo exitoso de  la capacidad de creación de valor de la iniciativa privada en el país, se ve opacado por el contraste social que domina a las comunidades que cobijan los activos que generan la riqueza al sector.
En agosto de 2006 se inauguró el complejo industrial Nueva Aldea de propiedad de Empresas Arauco. La inversión registrada fue de US$1.400 millones. La tramitación del proyecto no estuvo exenta de  polémica. En una primera instancia, las organizaciones sociales expresaron su oposición al proyecto. Sin embargo, en las mesas de trabajo impulsadas por la autoridad donde se incorporaron una serie de modificaciones al proyecto original para mitigar el impacto ambiental, cargó la balanza en favor del proyecto, la expectativa de un cambio favorable en el devenir económico y social de las comunidades afectadas.
La bondad social se vio ratificada por la Encuesta Casen 2006, donde la comuna de Ránquil mostró una pobreza de 8,6%, significativamente menor al 26,3% registrado el 2003. Sin embargo, el estigma que persigue a la inversión forestal no tardó en aparecer. El año 2009, mientras en la comuna de Ránquil aumentaba la pobreza a una cifra cercana al 20%, la presencia del gigante se hacía sentir con las 800 mil toneladas de producción adicional de celulosa.
En la actualidad, al igual como ocurrió con Nueva Aldea, el proyecto de modificación y ampliación del Complejo Horcones enfrenta las aprensiones de las comunidades vecinas al proyecto frente a la emisión de gases tóxicos, contaminación acústica e impacto vial que amenaza con generar la inversión del gigante forestal.
La empresa, junto con destacar las bondades ambientales de la iniciativa, se ha esmerado en resaltar los efectos económicos positivos que significa para el desarrollo de las comunidades la inversión de US$2.300 millones, en una de las provincias de mayor pobreza del país.
La historia, sin embargo, no favorece la validación social de los proyectos toda vez que, el beneficio generado hacia las comunidades en la etapa de construcción, se diluye en la etapa de operación.
Para romper con la maldición, la empresa mandante ha propuesto adoptar el modelo de generación de valor compartido respecto de lo cual, aún cuando el papel registra una transferencia sostenible en el tiempo a la comunidad, persisten muchas dudas respecto de los mecanismos utilizados para su implementación y la forma como finalmente se impactará a la sociedad.
En resumen, existe consenso en todos los actores relevantes de la sociedad que la iniciativa privada y la inversión productiva es el único camino fecundo para el desarrollo económico y social de una nación. Sin embargo, su materialización exige garantías que, la generación de beneficios económicos de los activos involucrados, sea compatible con un modelo de oportunidades para la comunidad afectada.

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Renato Segura

Economista
Director de Ingeniería Industrial · Universidad de San Sebastián 

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2 comentarios

  • Enlace al Comentario Carlos Martes, 24 Julio 2012 11:36 publicado por Carlos

    Y con todo lo que contaminan y ganan a costa de todos los Chilenos y no se hacen cargo de los irradiados que deberian ser indemnisados de por vida!!!!! cara dura....

  • Enlace al Comentario hernan Viernes, 20 Julio 2012 05:13 publicado por hernan

    Además de Arauco, CMPC también produce celulosa y el contraste social que domina a las comunidades es muy parecido.