mi茅rcoles 23 de abril del 2014

脷ltima carga06:52:00

Mi茅rcoles, 12 Junio 2013 11:14

Adoradores del becerro de oro

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Somos nosotros esos adoradores. Nos hemos construido un becerro de oro y lo estamos adorando. No cuesta mucho hacer una lectura psicol贸gica del pasaje b铆blico donde se narra el asunto de este becerro. La Biblia, le铆da as铆, desde una perspectiva psicol贸gica y cultural, es provechosa tanto para creyentes como para agn贸sticos y ateos; contiene una sabidur铆a popular aplicable a todos los que la quieran aprovechar. En el libro del 茅xodo se cuenta que mientras Mois茅s se encontraba en retiro espiritual, a solas con Dios, pactando alianzas de paz y amor para el pueblo, 茅ste, animado por otros dirigentes, se hab铆a construido un becerro de oro al que comenz贸 a adorar.

Lunes, 10 Junio 2013 12:08

Esa煤, presa del olvido

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Camina con la vista perdida a帽orando esa 茅poca en la que se jugaba por amor a la camiseta, por m茅ritos propios y no gracias a los representantes.

Jueves, 06 Junio 2013 18:03

Entre lo individual y lo social

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Maturana indica: "hoy los estudiantes se encuentran en el dilema de escoger entre lo que de ellos se pide, que es prepararse para competir en un mercado profesional, y el impulso de su empat铆a social que lo lleva a desear cambiar un orden pol铆tico-cultural generador de excesiva desigualdades que traen pobreza y sufrimiento material y espiritual".

En consecuencia, deben elegir entre satisfacer sus deseos personales o atender la pobreza de la misma sociedad en la que viven, que no es tan solo la imposibilidad de llenar la 鈥渃anasta b谩sicas鈥, sino que adem谩s "representa una situaci贸n de insatisfacci贸n de necesidades b谩sicas, que est谩 asociada a las limitaciones en el desarrollo de capacidades humanas y adem谩s, se considera que la pobreza constituye una situaci贸n de vulneraci贸n de derechos (DIPP, 2008)".

Diariamente somos bombardeados por los medios de comunicaci贸n con estos temas, pero las miramos cada vez con mayor distancia, como si nosotros no tuvi茅ramos nada que ver con eso, porque no ocurre en el patio de nuestra casa, porque estamos muy ocupados en lo 鈥渘uestro鈥 y porque estamos casi convencidos que los otros, los que viven 鈥渓ejos鈥, no tienen nada que ver con nosotros.

Pues bien, algunos de nosotros trabajamos en la formaci贸n de otros, y nos preguntamos si esos otros necesitan de un llamado de atenci贸n, de un alerta, y que cuando observamos la complejidad del asunto, podemos darnos cuenta que no existe eso de 鈥渙tros鈥, que no hay nada 鈥渁ll谩 afuera鈥 que no me toque, que no me involucre, y que s贸lo tenemos dos opciones: o somos parte del problema o somos parte de la soluci贸n. Porque hasta donde entiendo, ser educador y no preocuparse con esas problem谩ticas sociales es una incoherencia conceptual y una absoluta falta de sensibilidad. Solo un pu帽ado de saberes que son 煤tiles en s铆 mismo y que no ser谩n jam谩s 煤tiles para modificar lo que nos cansa y nos duele.


El proceso de humanizaci贸n se da en medio del entorno natural en que vivimos, por eso toda actividad humana afecta o influye directa o indirectamente en el medio ambiente.

Jueves, 30 Mayo 2013 17:33

Los onom谩sticos de los otros

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Recordar los nombres propios de los dem谩s resulta un ejercicio mental dif铆cil, por mucho de que estemos dotados de m谩s de una inteligencia m煤ltiple, seg煤n la teor铆a desarrollada por H. Gardner.

Esto, a menos que los otros hayan sido bautizados con onom谩sticos demasiados originales o irrepetibles como llamarse Sinforosa, Eufemia o Humilde, entre las f茅minas, o Atanasio, Polidoro o Zenobio, entre los varones. Esos onom谩sticos, evidentemente, son dif铆ciles de olvidar.

Parece un don divino, tal como lo relata Juan en el Evangelio cuando Jes煤s llama a sus primeros disc铆pulos, y Natanael reacciona asombrado al preguntarle 驴de cuando ac谩 me conoces?, respondi茅ndole Jes煤s: 鈥淐uando estabas bajo la higuera, ah铆 te conoc铆鈥. Lo cierto es que Jes煤s, tampoco  hab铆a conversado con Natanael a煤n en ese momento, pero a todos y todas las conoc铆a por su nombre. Cierto que era un don divino.

Sin embargo, este acierto de la divinidad parece fallar en el caso de San Alberto Hurtado, nuestro venerado Padre Hurtado, qui茅n hab铆a solucionado la dificultad de conocer todos los onom谩sticos de tantas personas que acud铆an en su ayuda, que termin贸 por llamarlos 鈥減atroncitos鈥 que era ni m谩s ni menos que el significante cari帽oso de 鈥渉ijo de Dios鈥, en cuyo lenguaje coloquial era el 鈥減atr贸n鈥. Es de imaginar la cantidad de 鈥減atroncitos鈥 que el Santo ten铆a poco antes de su muerte, cuando a fines de 1951, su gran obra 鈥淗ogar de Cristo鈥, hab铆a alojado a 700.000 pobres o 鈥減atroncitos鈥, repartiendo ya 1.800.000 raciones alimenticias. Dentro de su hagiograf铆a, Alejandro Magnet, cuenta que el Padre Hurtado hab铆a descubierto el libro 鈥淐贸mo ganar amigos e influir sobre las personas鈥 de Dale Carnegie, que 鈥渋ncluso hubiera podido escribirlo 茅l鈥 (A. Magnet, El Padre Hurtado, 1954). Conocer a las personas es saber su nombre y recordarlo en cualquier momento.

Han existido pol铆ticos como el senador Humberto Aguirre Doolan (脩uble, Concepci贸n y Arauco), dotados de ese don divino, aunque don Humberto, fuera mas贸n, que lo hac铆an recordar y llamar por su onom谩stico a todos sus electores, incluyendo nombres y apellidos, fueran o no correligionarios radicales, hombres y mujeres, dirigentes vecinales, populares, de clubes deportivos, asociaciones campesinas, gremiales o jubilados. Esa condici贸n, natural o divina, le rentaban, por supuesto, las altas votaciones que siempre obtuvo para sostenerse en el solio senatorial. As铆 de simple, con el solo expediente de conocer el onom谩stico de los otros.  

Existen otros casos m谩s an贸nimos como nuestro querido amigo Fernando 鈥淥so鈥 Dom铆nguez, que entre clientes de m谩quinas agr铆colas, tractores, motores, y amigos por montones, invent贸 el eficiente expediente de saludar a todos, conocidos y no tanto como 鈥渉ola comparre鈥, sin dejar a nadie frustrado por alg煤n olvido. Todos quedan felices de que 鈥渙sito鈥 los recuerde tan amistosamente.

Imag铆nese el lector la situaci贸n en que nos encontramos los profesores con un interminable desfile de alumnos por nuestras aulas, lo que impide que identifiquemos a todos por su onom谩stico. En mis primeros a帽os de ejercicio docente, quise resolver esta inc贸moda situaci贸n, pasando la lista del curso con el n煤mero y sin nombre. Result贸 hasta que una jovencita me encar贸, expres谩ndome que ella era una persona con nombre, clausurando mi artilugio. El genial Ernesto S谩bato al referirse a su infancia en el pueblo de Rojas, provincia de Buenos Aires, se帽ala que 鈥渢odos se conoc铆an por su nombre, ninguno era una abstracci贸n.鈥 Pero, algo tan dif铆cil s贸lo se alcanza poseyendo ese don divino.

Martes, 28 Mayo 2013 15:24

A reinventarse

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La evoluci贸n, la b煤squeda permanente de variantes, la prueba de diversas f贸rmulas para consolidar una idea t谩ctica, la autocr铆tica, la apertura para cambiar y asumir riesgos, romper paradigmas, desarrollar una aguda percepci贸n de juego y reinventarse deber铆a ser el sello de un entrenador contempor谩neo.

La obligatoriedad para cursar desde k铆nder sin duda, es un gran paso. Pero para que no sea un paso en falso, y no se caiga nuevamente en el falso dilema de la cobertura versus calidad, es necesario comunicar, pronto, las pol铆ticas que concreten una educaci贸n inicial de alta calidad.

Lunes, 27 Mayo 2013 10:00

El amor se escribe con hache

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Humberto Maturana hace apenas un par de d铆as atr谩s recordaba con nosotros (un peque帽o grupo de personas que nos juntamos en el 谩nimo de encontrarnos en la conversaci贸n, convocados por Rumba Magazine) c贸mo, ante una pregunta que su Directora del Liceo Manuel de Salas le hizo al verlo en la micro 鈥揊resia se llamaba la Directora, si es que mal no recuerdo-, le respondi贸 que 茅l pensaba que Amor se escrib铆a con hache pues le parec铆a una palabra importante.

Mi茅rcoles, 22 Mayo 2013 16:10

驴Y qu茅 fue de la m铆stica como local?

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Si hay un partido de 脩ublense que recuerdo con emoci贸n en la 煤ltima d茅cada, por la insolencia y esp铆ritu combativo que cuaj贸 en la cancha el equipo, fue ese memorable empate a tres que protagoniz贸 ante Universidad Cat贸lica la temporada 2007.

Una vez m谩s, un bochornoso esc谩ndalo -protagonizado esta vez por la diputada Marta Isasi- prendi贸 las alarmas en la opini贸n p煤blica. 驴Qu茅 tan representativos de sus electores son las votaciones de nuestros parlamentarios? 驴Qu茅 tanta independencia guardan ellos de presiones o influencias empresariales? 驴Realmente velan por el bien com煤n o s贸lo protegen los intereses corporativos de unos pocos? 驴O acaso nuestro Congreso se ha convertido en una caja buz贸n de los conglomerados econ贸micos?

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