jueves 05 de marzo del 2015

√öltima carga11:27:45

El capitalismo es un concepto muy vapuleado √ļltimamente. Puede ser para algunos incluso una especie de tab√ļ. Pero se debe decir que ni una econom√≠a de libre mercado, ni una econom√≠a centralizada son malas o buenas per-s√©. Lo que sucede es que ambos mecanismos requieren de un equipo humano que construya y supervise las reglas del juego. Y sucede que estas personas suelen estar sujetas a carencias morales que ensucian, cualesquiera sean, las doctrinas econ√≥micas en r√©gimen.

Lunes, 16 Febrero 2015 10:32

Yo discrepo

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La sospecha de una relaci√≥n incestuosa entre la pol√≠tica y el dinero ha sido un tema de conversaci√≥n recurrente. Lo mismo ha ocurrido con el supuesto tr√°fico de influencias, entre grupos de poder, para sesgar las decisiones de agentes pol√≠ticos y econ√≥micos relevantes. Sin embargo, los √ļltimos acontecimientos conocidos por la opini√≥n p√ļblica nacional, han superado con creces las peores sospechas. Los casos Penta (fraude tributario y financiamiento electoral ilegal) y D√°valos (uso de influencias y posici√≥n privilegiada) han dejado al descubierto el uso de poderosas redes de tr√°fico de influencias que gobiernan la relaci√≥n entre la pol√≠tica y la econom√≠a.

Como es conocido por todos, el ministro de Educaci√≥n comunic√≥ que los egresados de Pedagog√≠a deber√≠an rendir una prueba habilitante para poder ejercer su profesi√≥n, pero siguiendo la err√°tica narrativa que han instalado las autoridades en la incierta reforma escolar, al d√≠a siguiente la subsecretaria del ramo neg√≥ la sentencia del ministro, afirmando lo contrario. 
Martes, 10 Febrero 2015 16:30

La misión del "Nano"

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Diego ‚ÄúCholo‚ÄĚ Simeone, el carism√°tico t√©cnico argentino del Atl√©tico de Madrid, tras la goleada por 4-0 que le propin√≥ su equipo al Real Madrid, lanz√≥ una premisa futbolera que puede explicar el pobre presente de √Ďublense.

Hablar un idioma extranjero es una habilidad altamente deseable; pero a diferencia de otras, como por ejemplo, tocar un instrumento musical, generalmente es percibida como inalcanzable, o de muy largo aliento. Adem√°s, no es infrecuente escuchar ciertas creencias err√≥neas respecto del biling√ľismo. Como por ejemplo: que hablar un segundo idioma no se justifica si una persona exhibe un dominio pobre de la lengua materna Otro prejuicio del que he sido testigo, es la afirmaci√≥n que aprender otro idioma en la ni√Īez, retrasa la adquisici√≥n y el desarrollo de la lecto-escritura en el idioma materno.

La realidad es que ser biling√ľe no acarrea ninguna desventaja, y por el contrario aporta beneficios que abarcan m√°s all√° de las posibilidades del intercambio intercultural que permite el hablar otro idioma.

Diversos estudios cient√≠ficos, han aportado datos sorprendentes sobre los beneficios cognitivos que implica incorporar un nuevo set ling√ľ√≠stico en nuestros cerebros. Por ejemplo:

Klein et al (2009) demostr√≥ que aprender un segundo idioma a una edad temprana, despu√©s de haber alcanzado proficiencia en el idioma materno (6 a√Īos), incide proporcionalmente en la cantidad de materia gris del cerebro. No ocurre lo mismo con un adulto que aprenda un segundo idioma; de ah√≠ la importancia de aprender idiomas cuando se es peque√Īo.

En los adultos, el biling√ľismo retrasa a lo menos en 5 a√Īos, la aparici√≥n de Alzheimer, en aquellas personas susceptibles de contraer la enfermedad (Craik, 2010). Es decir, el biling√ľismo no solo potencia habilidades mentales, sino que tambi√©n previene el natural desgaste cognitivo que viene con el envejecimiento. Un estudio desarrollado por la Universidad de Nueva York, demostr√≥ que los sujetos biling√ľes exhib√≠an una mayor capacidad de concentraci√≥n y habilidad para concluir tareas exitosamente.

Investigadores de la Universidad de Pompea lograron demostrar que aquellos que hablan dos o más idiomas, desarrollan una mayor agudeza mental para captar los estímulos del medioambiente, lo cual significa que su habilidad para monitorear y procesar factores externos se incrementa junto con las habilidades verbales.

No obstante, se ha descubierto que los sujetos biling√ľes presentan una cierta dificultad ling√ľ√≠stica que se asocian a la rapidez con que son capaces de nombrar objetos, el balance entre los pros y los cons se inclina, definitivamente, hacia lo positivo que resulta manejar dos o m√°s idiomas.

Los idiomas son una creaci√≥n humana por excelencia: entre las teor√≠as sobre el origen de las lenguas, la m√°s plausible hace referencia a que la evoluci√≥n del cerebro humano gener√≥, lo que los ling√ľistas denominan una ‚Äúherramienta de adquisici√≥n de idioma‚ÄĚ. Lo concreto, es que los idiomas como sistema, son solo posibles en el cerebro humano. De ah√≠ que no sea tan descabellado pensar que hablar dos o m√°s idiomas, debe ser natural, ing√©nito a nuestra condici√≥n esencial.

Las personas biling√ľes someten a su cerebro a un entrenamiento cognitivo potente. Si el aprendizaje de un segundo idioma fuera concebido como un entrenamiento mental, entonces se dar√≠a una mayor importancia a lograr esta habilidad, que generalmente queda supeditada a otras disciplinas, en el √°mbito escolar y en la educaci√≥n superior en Chile.

La Encuesta de Caracterización Socioeconómica Nacional (Casen) 2013 mostró algo que no es nuevo en economía: la pobreza disminuye junto con el crecimiento económico, pero no ocurre con lo mismo cuando se analiza los indicadores de equidad.

El índice de pobreza reportado por el Ministerio de Desarrollo Social, desde 1990, se ha calculado estimando el ingreso autónomo mínimo necesario para satisfacer las necesidades básicas del hogar de acuerdo a los patrones de consumo proporcionados por la IV Encuesta de Presupuestos

Familiares del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) de 1987-1988. Bajo este criterio, un hogar urbano se clasifica como pobre si el ingreso autónomo per cápita no supera los $66.084

A comienzos de 1990 la pobreza en Chile afectaba al 38,6% de la poblaci√≥n. Seg√ļn la Casen esa cifra se redujo el 2013 al 7,3%. El √≠ndice de medici√≥n ‚Äď no exento de cr√≠ticas por los valores en nivel que arroja su metodolog√≠a de c√°lculo ‚Äď ha revelado que, en lo que respecta a la tendencia, la pobreza en Chile ha disminuido en forma notable durante los √ļltimos 24 a√Īos. Los mejores resultados se han obtenido en aquellos per√≠odos donde Chile registra las mayores tasas de crecimiento econ√≥mico, a pesar que la medici√≥n del nivel de desigualdad se ha mantenido o aumentado.

En efecto, economistas de la talla de Osvaldo Larra√Īaga y Rolf L√ľders han demostrado que, para cambios despreciables en la desigualdad, el crecimiento econ√≥mico por s√≠ solo explica m√°s del 60% de la reducci√≥n de la pobreza. Por otro lado, Lafuente y Sainz (2001) encuentran asimetr√≠as en el comportamiento del √≠ndice de pobreza frente a los ciclos econ√≥micos; un punto de disminuci√≥n en el crecimiento econ√≥mico tiene mayor efecto que si aumentara un punto en dicho crecimiento.

En lo que respecta a la desigualdad, los investigadores se√Īalan que un pa√≠s m√°s equitativo explica entre un 20% a 30% la reducci√≥n de la pobreza (Larra√Īaga, 2008). En Chile, sin embargo, la distribuci√≥n del ingreso ha sido uno de los puntos disonantes en el desarrollo del pa√≠s. Contreras, Cooper y Neilson (2006) utilizando datos de panel durante el per√≠odo 1996 ‚Äď 2001, muestra que el crecimiento econ√≥mico del pa√≠s ha beneficiado a los m√°s pobres pero, cuyo beneficio, ha sido menos relevante que el obtenido por el 10% m√°s rico.

Con la evidencia disponible, la cruzada en favor de la equidad y de hacer de Chile un país más justo, será estéril si no se cuida el mantener y fortalecer el crecimiento económico del país. La estructura de la matriz productiva nacional, cumple muy bien el principio de Pareto es decir que el 80% del crecimiento económico lo genera menos del 20% de las empresas, donde la producción de cobre y celulosa son las que, en conjunto, contribuyen en más del 12% al PIB nacional.

La pol√≠tica p√ļblica ha sido efectiva al momento de reducir la pobreza mediante el est√≠mulo del crecimiento econ√≥mico. El contrapunto lo aporta la incapacidad de la pol√≠tica p√ļblica para mejorar la equidad sin afectar negativamente el crecimiento econ√≥mico, experimentos que han condenado a Chile a tener que convivir con el flagelo de la pobreza y el subdesarrollo.

Independiente de la l√≠nea de tiempo donde estemos, cada realidad (objetiva o no) es capaz de yuxtaponerse a otra. Creo que solo se diferencian en un elemento: su contexto. 
La reforma escolar está entrando al tiempo en que los legisladores deben definir los términos de la misma, lo que tiene contento a algunos, alterados a otros y a unos cuantos los tiene francamente desmoralizados.
 
Ahora bien, por la poco inteligente forma en que se est√° arribando a la fundamental matriz legal, en la que sobresale por una parte, la ausencia de la sana pr√°ctica pol√≠tica de avanzar paso a paso en torno a objetivos claros y reflexionados por todos, y por otra parte en la que se advierte una inexistencia de compromisos activos por parte de los principales afectados, no creemos equivocarnos al estimar que esta reforma ver√° la luz con una preocupante fragilidad. 
 
En efecto, se observa que el Poder Ejecutivo y los legisladores que le dan un mayoritario soporte en el Legislativo han procedido desatendiendo las prevenciones, objeciones, e incluso muchas alternativas que han planteado una parte importante de lo actores involucrados o genuinamente interesados en comenzar un cambio en nuestro sistema educacional, especialmente en lo que se refiere a la salvaci√≥n de la educaci√≥n p√ļblica. 
Han actuado tambi√©n en base a unas cuantas reuniones breves con seleccionados invitados pretendido dar de esa forma, una se√Īal de que han observado una pauta democr√°tica en la confecci√≥n de sus planes. Por otra parte, los legisladores de la oposici√≥n han dicho p√ļblicamente que adoptaron el criterio de defender sus convicciones y propuestas no en el actual tr√°mite legislativo, sino que lo har√°n en la pr√≥xima campa√Īa presidencial, evitando de esa forma, desgastarse en una discusi√≥n que ellos ven como un mon√≥logo.
 
El problema es grave, pues las consecuencias de instalar una reforma social al modo de un proyecto de ingenier√≠a social no solo parecen predecibles, sino que inevitables. Y es que todo ello no puede sino ‚Äúproducir‚ÄĚ  un sistema escolar fr√°gil, enfermo y ef√≠mero. M√°s a√ļn, la forma en que est√°n operando los legisladores en su conjunto, unos motivados por un ideologismo obtuso y otros guiados por una desidia pragm√°tica, har√° inevitable un modelo social decadente al modo en que lo advirti√≥ Koj√®ve, el pol√©mico fil√≥sofo de inicios del siglo XX, qui√©n se√Īal√≥ que el totalitarismo aparece cuando una fracci√≥n de los ciudadanos impone a todos los dem√°s sus propias ideas y acciones, sin ponerse de acuerdo con ellos, sin tratar  de lograr un compromiso con ellos, y sin tomar en cuenta sus ideas y deseos.
 
Ese es el horizonte que tendr√° Chile en el corto plazo a menos que el curso de acci√≥n cambie. Espec√≠ficamente, a menos que los legisladores tomen conciencia y empiecen a actuar con mayor responsabilidad moral. Ellos no pueden eludir su tarea de generar compromisos activos en la ciudadan√≠a para dar larga y sana vida al profundo cambio que nuestro sistema educacional requiere y con ello, fortalecer nuestra democracia. 
En pocas palabras, es imprescindible que los legisladores incorporen en su ejercicio, cordura, racionalidad, apertura, visi√≥n de largo plazo y, fundamentalmente, amor por el pa√≠s antes que seguir por la senda orientada por ideologismos o  pragmatismos circunstanciales.
Miércoles, 21 Enero 2015 17:12

El burro, el ni√Īo y el viejo

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Los gobiernos suelen estar muy pendientes de la opini√≥n p√ļblica. Esta es por naturaleza difusa, algunos estiman y con cierta exactitud que √©sta se expresa a trav√©s del voto en elecciones democr√°ticas. Otras hablan de la voz de la calle como si √©sta fuera representativa de las mayor√≠as y por √ļltimo est√°n las encuestas. Cualquiera que fuera la opci√≥n v√°lida, lo cierto es que la denominada ‚Äúopini√≥n p√ļblica‚ÄĚ es tan difusa como veleidosa.

Qu√© es en definitiva la opini√≥n p√ļblica o c√≥mo relacionarse con ella sigue siendo una de los desaf√≠os m√°s formidables para la clase pol√≠tica.

Algunos piensan que la mejor manera es ninguneando a la pol√≠tica a la cual pertenecen y de la cual usufruct√ļan, ocultando para ello en la elecciones su militancia pol√≠tica. Otros los hacen participando en cuanto desfile hay en la calles por las causas m√°s diversas. Alguno de ellos lleg√≥ a afirmar que el programa presidencial deb√≠a ser redactado ‚Äúpor la calle‚ÄĚ. Seguramente pensaba que all√≠ est√°n los votos duros.

Lo cierto es que la opini√≥n p√ļblica, de la cual todos se creen voceros no le pertenece a nadie y por el contrario se mueve por percepciones de la m√°s diversa √≠ndole, por sensibilidades que muchas veces est√°n m√°s all√° de las manifestaciones visibles. Cualquiera que fuera la forma en la cual se manifiesta, la opini√≥n p√ļblica es y seguir√° siendo una abstracci√≥n imposible de definir de manera exacta.

Testigos calificados cuentan que cuando el General Pinochet sac√≥ las tropas a la calle en lo que se denomin√≥ como ‚ÄúMovimiento de Enlace‚ÄĚ, el Presidente Aylwin, que se encontraba en Europa, lo cit√≥ a La Moneda para reunirse con √©l en cuanto se bajara del avi√≥n. As√≠ fue como Pinochet ingres√≥ al Palacio Presidencial por el estacionamiento subterr√°neo, a los pocos minutos que lo hiciera el Presidente. Hasta all√≠ lleg√≥ con una actitud fingidamente sumisa ante el Presidente. Sab√≠a que hab√≠a puesto al pa√≠s al borde de la institucionalidad, m√°s a√ļn cuando no estaba el Presidente en el pa√≠s. Aylwin con voz fuerte e indignado le reprocha su actitud y le dice que la opini√≥n p√ļblica nacional e internacional va a creer que en Chile est√° en peligro la democracia y esto perjudicar√° su imagen, frenar√° las inversiones y le provocar√° un profundo da√Īo al pa√≠s.

Pinochet, que hab√≠a guardado silencio como un alumno que recibe el reto de su profesor, levant√≥ por primera vez la cabeza y lo interrumpi√≥: ‚Äúdisculpe Presidente -le dijo- le voy a contar una historia‚ÄĚ. El Presidente lo mir√≥ intrigado, y Pinochet continu√≥: ‚ÄúEn un pueblo entr√≥ un burro, un ni√Īo y un viejo caminando bajo un sol intenso; el pueblo dijo ¬īpobre ni√Īo¬ī, el ni√Īo entonces se subi√≥ al burro, ante lo cual el pueblo que observaba a los tres dijo ¬īpobre viejo¬ī, entonces el viejo se subi√≥ al burro y el pueblo dijo ¬īpobre burro¬ī. Esa es la opini√≥n publica Presidente‚ÄĚ -termin√≥ por decir Pinochet-. Aylwin lo mir√≥ y moviendo levemente la cabeza y con una sonrisa forzada que desnudaba su molestia dio por terminada la reuni√≥n.

La opini√≥n p√ļblica es esa masa impredecible y la √ļnica manera que se legitima es cuando se manifiesta democr√°ticamente a trav√©s del voto. Ni la voz de la calle, ni las encuestas deben ser determinantes a la hora de decidir una pol√≠tica p√ļblica. Deben primar las convicciones, la tolerancia y el respeto por la diversidad y la soberan√≠a popular.

JA Teline IV
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